Anoche estuvimos cenando en el centro, el el meollo del Palacio de Diocleciano. Normalmente Peter mira en Trip Advisor y suele acertar: miras las opiniones de los que tienen muchísimas, para evitar que sean solamente las opiniones de parientes del restaurante. Esto nos pasó ya una vez, escribió una crítica positiva de la pediatra Paloma Dorao, cuando nuestros hijos ya tenían una edad que daban otro tipo de guerra... en fin, que volviendo al restaurante, llegamos un poco tarde para los horarios croatas y tuvimos que hacer cola, el sitio era pequeño y claramente tenía éxito. Había tanto problema para sentarse que a las dos parejas que teníamos delante, jovencitos todos, los sentaron juntos en una de 4!! Menos mal que tenían edades parecidas y que no les pareció mal, en seguida se llevaron genial y cenaron juntos. Menos mal que no éramos nosotros los que teníamos que compartir mesa, alguna de las dos parejas (o las dos) habríamos acabado como el rosario de la aurora (es broma, nosotros somos
Encantadores) Cuando por fin nos sentaron, empezamos a mirar la carta y se nos cayó el alma a los pies, resulta que los platos que mejor pinta tenían estaban ya todos tachados, se habían acabado! Bueno, que le vamos a hacer, yo pedí hígado (seguro que hay de sobra, a nadie le gusta...) y Peter quería pasta vegetariana. A los dos minutos volvió el camarero muy amable a contarnos que en vez de pasta, harían risotto de verduras y que en vez de hígado, me iban a traer un pescado, pero que vamos, estaría todo buenísimo!!! La verdad es que lo estaba, aunque me hubiera encantado probar el hígado! Ni factura, ni nota oficial, ni nada de nada, esto es como España hace 30 años. Te dan la cantidad y chao, hasta otra. Y que difícil es pagar con tarjeta, normalmente todo es en efectivo!!
Hoy hemos tenido mi día de premio, o eso me dice Pedro por haber sido tan paciente con tanta piedra. Hoy hemos tenido un dia de playa, y la verdad, tengo que decir que ha sido una locura! Que costa tan especial, tan diferente y tan bonita, qué agua cristalina y de temperatura perfecta! Son todo laderas de monte cubierto de matorrales o árboles bajos (el mundo árbol me es desconocido) que van a caer al mar, ni playas ni nada! En cuanto a infraestructuras de turismo, por ahora no tienen nada que hacer, aunque esto es el paraíso y el turismo crece y crece aquí. No me extrañaría que en unos años fueran una competencia para España en costa y playa. Bueno, lo que se dice playa, playa, no son playas, son series irregulares de plataformas de piedra con escaleras para entrar y salir del mar como si fuera una piscina.
Hace mucho mucho calor, estamos todo el día bebiendo y bebiendo, bebemos mucha agua y Pedro está haciendo un detallado estudio de la Pivo, o cerveza. La favorita para el es la de la foto, la sirven muy fría y entra genial, dice el experto. Yo bebo agua sin parar y por las noches Gintonics, que entran mejor aún. La comida aquí tiene mucha influencia italiana, mucho pan de base, mucha pasta, verduras, y aunque deberían tener mucho pescado, pues es bastante difícil de encontrar, o muy caro. En Croacia la pasteleria, los bollos son de perder el sentido, buenísimos!! Hay tipo croisant o tipo strudel, de queso fresco o de frambuesa. Tienes que tener mucha hambre para zampártelo, pero está francamente bueno!! Pero claro, con tanto calor, lo que apetece de verdad es beber. Capítulo aparte es el café: fantástico, da igual que haga un calor del 14, es un café fuerte pero siempre delicioso, de lo mejor que he tomado en la vida, en serio!! Lo malo es que luego no pegas ojo, hay que tener cuidado. Además, algo muy agradable en toda Europa hasta ahora es que allá donde te sientas a comer algo, o solo a tomar un café, te ponen de entrada una frasca de gua del grifo muy fría, o un vaso de agua con hielo!! Esto es algo que deberíamos aprender, es muy agradecido.
Estamos intentando no pasarnos mucho porque entre gasolina y hoteles, viajar en coche es mucho más caro, aunque infinitamente más placentero. Allí donde quieres, te paras, y llevas la casa encima. Somos libres!!
Parece arriesgado extraer conclusiones sobre una nación cuya lengua me resulta incomprensible, pero a riesgo de caer en el tópico, creo que los croatas deben de ser profundamente nacionalistas. En contra de lo que dicen las guías, es muy raro que acepten el Euro en parte alguna (salvo hoy, que Betty ha podido pagar en euros en una joyería en Trogir), tampoco se prodigan demasiado con las traducciones y su bandera (el damero rojo y blanco) resulta visible no sólo en edificios oficiales sino en llaveros o magnets o similar. También llama la atención que una de las plazas más importantes de Split esté dedicada a Franco Tudjman, a quien nosotros tenemos por un criminal de guerra o punto menos. Por suerte, debe de ser el país con más cajeros automáticos por m2 -hoy hemos visto uno al lado de la máquina de pagar el estacionamiento- así que resulta sencillo obtener la moneda local, las kunas. Todo esto me hace pensar que no se unirán a la Unión Europea sino que permitirán que ésta los tenga como miembros.
Después de esta reflexión de Pedro (se nota, no?), comentamos el día de turismo de ayer, día de playa, aunque empezamos visitando Trogir, pueblito medieval pequeñito que está a unos 30kms al norte de Split, totalmente infestado de turistas, cien mil cámaras y móviles haciendo fotos como desaforados (#me too), y pensé que esto del turismo es una plaga, una triste invasion de termitas que se adentran a cualquier esquina del pueblo o la ciudad pero que realmente no entiende el espíritu del pueblo que visita, entre otras cosas, porque está lengua es imposible y sus conocimientos de inglés son limitados. Ayer después de Trogir huimos a algún lugar tranquilo para bañarnos, y llegamos a Vinisče, un pueblito costero un poco al norte de Trogir, buscamos un sitio para dejar el coche y meternos en aguas Adriáticas. Allí fue donde entendimos que no hay playas como tal, que hay costa con plataformas y escaleras, algunas de ellas con tumbonas, lo que hizo pensar que eran privadas, así que le pregunté a un propio que estaba en una de ellas y me contó (auf Deutsch) que el era huésped y por eso se podía tumbar allí, pero que no creía que hubiera problema por tirarnos allí un par de horas. Que estrés, creer que estás en zona privada, yo así no disfruto. Comimos en un bar del pueblo y conocimos a la camarera, Nicoleta, que hablaba inglés y nos contó que no son privadas y que algunas de arena sí que hay. Intercambiamos correos y se quedó encantada de poder venir a vernos a Santiago, está estudiando en Zagreb y trabaja en verano para poder pagarse la uni, estudia “fish farming y game hunting”, grado francamente extraño. Una chica encantadora de verdad!! Y en efecto, ahí echamos la tarde, en una de esas plataformas, disfrutando del maravilloso mar Adriatico y viendo a unos jovenzuelos jugar al Piscigin, un juego que incluso sale en la guia, se ponen en círculo con el agua a la altura de las caderas y se pasan la bola del tamaño de una pelota e tenis, dándole con la mano sin que caiga al agua, al final caes tu, pero eso es lo divertido.
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