BOLONIA, que sorpresón!!!!
La Dotta, la Rossa e la Grassa
Hoy hemos desayunado en el mismo sitio que ayer, aunque menos, y el zumo igual de malo y luego hemos cogido el coche hacia Bolonia, que es donde hemos pasado la tarde. Nos siguen alucinando las autopistas, son caras, pero son muy buenas, como en España, lo que pasa es que en España hay muy buenas autovía que no pagas y aquí flipamos con lo caras que son porque hoy hemos pagado de una tacada 45 €, que infarto, qué horror!!! En fin, mejor no pensarlo. Hemos pasado por la costa azul, por Niza, Mónaco, y el paisaje es muy bonito, muy agradable y muy cuidado, casitas preciosas entre enormes pinares en las laderas de las montañas q dan al mar, y en medio, la autopista. Eso sí, un tráfico espeluznante, todos los coches de Francia ahí metidos, y luego en Italia, más de lo mismo, aunque peores los viaductos..., y después de lo de Génova, como que te fías menos... nos hemos desviado antes de llegar a Génova, de todas formas, estaba cortada la autopista. Y también muchísimos camiones, muchos de ellos de Rumania, y como
chorrada pueblerina, nos hemos cruzado con una furgoneta de UA, a que no sabéis de donde era? Pues de Ucrania!!! Lo que se aprende viajando en coche... y un camión de botellas de agua “Borbone”, siéntete como un rey, decía la publicidad, jejej. Hemos parado a comer en un area de servicio italiana, y hay que ver qué pronto se nos pegan las formas..., todos aparcados en prohibido, os suena el coche rojo...?
Todas las montañas de la zona de la Costa azul (la pija, no) y Liguria están dedicadas a cultivos bajo plástico en cantidades industriales, suponemos que es tomate, que aquí se consume a lo bestia.
En el viaje vamos escuchando música pero hoy, sin que sirva de precedente, la artista del ukelele Betty-Bo ha amenizado a los viajeros con un conciertazo, lleno total!! Ha sido muy buena la acogida, muy entretenido aunque casi nos perdemos a pesar del navegador.
Hemos llegado a Bolonia a eso de las 5 y ha sido algo complicado porque tiene la circulación totalmente prohibida a los coches. Hemos puesto cara de póquer y nos hemos metido hasta un parking en el centro, sin problema, y mucha suerte hemos tenido porque estaba justo al lado del hotel que además nos hace un precio tirado por todo un día. Genial. El hotel es una residencia en un edificiango enorme del S XVII con techos altísimos, sencillo pero estupendo y súper céntrico. Perfecto!
Cuando hemos echado a andar, se me ha abierto la boca y aún no la he cerrado, que pasada de ciudad, que preciosidad!! Impresionante, toda medieval, con colores ocres por todas partes, telones a modo de contraventanas, una interminable sucesión de soportales, a cada cual más bonito, unos palacios y unas torres impresionantes, unas iglesias preciosas, en fin, que estoy impactada!!!! Ufff hay tanto que contar...
Es una ciudad cuyo centro está recogido en un cinturón bastante pequeño, típica ciudad medieval, toda llena de casas con soportales, todas de unos tonos ocres preciosos con la luz del sol, había muchas torres de las que quedan unas 4 o 5, se peleaban por ver cual familia hacia la torre más alta y os juro que la que queda es una locura de alta, descomunal también por lo fina que es, ya lo veréis en las fotos, pero es rarísima. Se puede subir pero no hay ascensor y hablan de unos 500 escalones, así que no es plan. A cambio, hemos dado muchos paseitos por las calles del centro que estaban animadísimas, llenas de gente, turistas y locales, y muchas bicicletas! A las 7:30 nos hemos ido a tomar un aperitivo, que por lo visto es típico de aquí antes de cenar: dicen que te cobran sólo la bebida, aunque las tapas se disfrazan en forma de “cubierto “ y te lo cobran también, aunque es casi nada. Yo pedí un vermut local pero el vaso estaba lleno de hielos, así que me pareció un poco rata, pero bueno. Peter se tomó una cerveza inglesa y le gustó mucho. Fue muy agradable y después del aperitivo, nos fuimos a cenar donde nos chivó el blog que habíamos leído en internet, la Osteria Dell ‘Orsa. Muy rico y muy barato, una especie de tasca tipo Mingo de Madrid, con especialidades de la zona, tipos de pizzas o panes y pasta. De postre un estupendo “Tiramisu” y de paseito de vuelta para el hotel, no sin antes disfrutar de la plaza mayor, simplemente sentados en los escalones De la Iglesia escuchando a ese maravilloso guitarrista que nos amenizaba con música jazz a todos los que estábamos ahí, que éramos muchos!! Ayer acabo el festival de cine de verano, en plena plaza, gratis, con una enorme pantalla hecha para la ocasión, que pena, hubiera sido la noche perfecta!!!
Y el chico Estel no cuenta nada porque están aquí roncando felizmente, así que mañana hablará el.
Buenas noches!!!



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